jueves, 27 de marzo de 2008

El msn...

Miraba la pantalla como en estado de shock. Que hacer…que hago que hago, era un si-no-si-no, como deshojar una margarita con el me quiere no me quiere…que hacer…si-no-si-no…venga va si….no…y si piensa que soy una psicopata…veoga va, no…si… y si piensa que soy una estupida… y si, si y no esta… y si no, y esta, porque no el a mi, porque esta vez no y otras si… Y si esas otras solo estaba quedando bien… no, mejor no, seguro que no esta, si no esta seguro que solo sere una ventana mas que se encuentre por la mañana… y si espera encontrarme y no me ve y si esta esperandolo… no, no es para tanto, dudas, dudas, dudas…siempre igual… no puede ser, mejor me desconecto.

lunes, 24 de marzo de 2008

Cuando Madrid se me queda grande...

Se paro el reloj minutos antes de que salieran por la puerta. En realidad solo habia sido un apagon de luz, pero yo tambien por primera vez en dos meses me pare. Me pare y me puse a pensar en mi, en mi vida en mi futuro… yo estaba en Madrid construyendome un futuro lejos de ellas, lejos de mi familia y lejos de mi hogar, y por primera vez me pregunte porque? Algo no tenia sentido. Madrid tenia muchas cosas buenas, pero las cosas que de verdad me importaban estaban alli. Y me di cuenta de que me habia alejado de ellas para tirar p'alante con mi vida sin tener una ilusion por nada. Bueno habia un tio que me hizo volver a creer que algo mejor estaba a punto de llegar, pero semana tras semana lo unico que conseguia dentro de mi es que me decepcionara cada vez mas al no ser como yo esperaba. Mi cabeza no esta bien y el corazon menos. todos los domingos estoy triste y deprimida por algo que una semana mas no habia pasado. Yo no era asi antes cuando estaba alli en mi casa. Es Madrid y la falta de ilusiones lo que me ha convertido en lo que soy. Empiezo la semana alegre y avanza mi vida con esperanza para volver a caer cada domingo como las hojas del calendario que se arrancan sin pensar en cada minuto de esos dias. Yo pienso en esos instantes y me doy cuenta de que no son malos pero tampoco son tan buenos, simplemente avanzan, sobrevivo. Sobrevivo a la soledad. Pienso que todo esto se debe a que en realidad este no es mi sitio. O si?

martes, 4 de marzo de 2008

Una de tantas...

El otro viernes salí con Fanny, mi compañera de piso mexicana por la latina, después de varias copas cambiamos de bar y mientras íbamos por la calle no recuerdo muy bien como conocimos a unos ingleses solo uno de ellos hablaba castellano (porque trabajaba en Alcalá), la verdad que era guapo y yo le gustaba, probablemente me lo hubiera llevado a casa si no fuera porque el garrafón me hizo casi perder el conocimiento, antes de irme me dio su teléfono me contó que al día siguiente jugaban un partido de rugby en Toledo así que me fui para casa con el teléfono de un ingles que no sabia como se llamaba mi compañera de piso diciendo ayyyy Lola que era muy guapo… y un taxista que nos cantaba rancheras. Al día siguiente fuimos a Toledo con la intención de ver el partido pero tardamos tanto en el bus que llegamos cuando se había terminado así que pasamos de todo y nos dimos una vuelta por la ciudad mientras yo daba largas al Ingles que me llamaba cada 30 minutos para decirme a ver si quedábamos para tomar algo. Su ultima llamada fue a las 12 de la noche para decirme que salían por huertas que nos apuntáramos… Pasando. Habia quedado en Alonso Martinez, la respuesta de mi compi de piso cuando se lo conté fue la misma que la de todo el fin de semana ay Lola era tan guapo… Pero no era mi tipo

Será, quizá...

Caminaba por Madrid escuchando el ruido de mis tacones. Tac-tac-tac-tac. Un silencio y, de nuevo, tac-tac-tac-tac. Me gusta Madrid. Última parada, por ahora. De todas partes y de ninguna soy, la melancolía me acompaña en cada viaje, pero hoy, hoy me he sentido plena, con raices afincadas, pero sin dolores, con ganas de posar mis ojos delante, donde deben, y no atrás, donde siempre me los suelo dejar. Será Madrid, no sé, será el día, que me sentó bien, será que tengo una razón para mirar al mañana, será que alguien llegó cuando no lo esperaba y aún no se ha marchado, será quizá sea eso, sí, quizá.

YO LO HICE HACE SEIS MESES....

Siempre habia sido libre. Libre indiependiente, y segura de mi misma, pero me tuve que enamorar, no un amor cualquiera sino uno de esos que te hacen perder la cabeza, que crees que es para toda la vida, el era de aquí, de Madrid y un buen dia a los 3 meses de conocernos deje Barna y llegue a Chamartin y me baje del tren y me quede para siempre. Mis tres primeros meses en Madrid fueron una especie de luna de miel hasta que el decidio volver a su vida manteniedome al margen de ella, y de repente me quede sola, llena de dolor y en una ciudad que no era la mia. Y me vi sola paseando por gran via y de repente me senti grande, y me senti parte de esta ciudad, y me di cuenta de que habia cambiado el amor por un hombre para enamorarme de una ciudad. Y volvio la vida y volvi a ser yo, segura, independiente, libre y formando parte de una ciudad que cada vez era mas la mia, y llegaron las nuevas aventuras, las locuras ke forman parte de mi carácter y que os ire contando aquí paso a paso

lunes, 3 de marzo de 2008

Yo lo hice hace cuatro años...

Hay varias razones por las que uno decide bajarse en la estación de Chamartin y no dejar que el tren se pase, se aleje del kilómetro cero. Yo llegué del norte, de Salamanca, hace cuatro años. Y me bajé del tren con vértigo, pero la cabeza alta. Recuerdo que miraba a través del cristal y mientras los campos llanos, las montañas chatas y las casas chicas se alejaban, casi podía tocar las luces eléctricas, naranjas e insomnes, que me decían que aquello del otro lado del cristal era Madrid, sí, Madrid. Y me bajé en Chamartín, sí, y no he vuelto atrás todavía, a las casas chicas, las montañas chatas y los campos llanos. Kilómetro cero, ese lugar del que salen todos los caminos, aquí me quedé.
Esa es la primera razón para bajarse en Chamartín: persigue un sueño y acabarás en Madrid.
Otra razón es que si no te vienes, te quedas solo. En Salamanca ya no queda gente de mi edad. Todos se vinieron a Madrid, por eso del sueño.
Y también está lo de la independencia, porque a los 25 ya apetece poder llamar a tu casa tuya y no de tus padres.
Y por todas estas cosas y alguna más, hace cuatro años una chica de 21 más bien pequeña, más bien delgada y más bien de piel, ojos y pelo oscuro se bajó en Chamartín con cinco kilos de maleta llena de ropa de Blanco, una llamativa falda amarilla comprada en Londres y una historia por escribir en Madrid. Ésta, la que ahora, y a partir de ahora, os cuento, os contaré.